Una respuesta de las pymes: crece 200% compra de robots.

En el primer trimestre del año los datos sobre la importación de máquinas y herramientas trajeron una sorpresa: crecieron un 200% las compras de brazos robóticos, incluso por encima de las de tornos, las máquinas por excelencia que adquieren empresas locales. "Es algo que está en constante aumento y es un fenómeno mundial, no sólo argentino" señaló ayer a Ámbito Financiero Pedro Cascales, secretario de Industria de la CAME y también secretario de Carmahe (Cámara Argentina de la Máquina Herramienta).

Autor: Guillermo Laborda Editor jefe de Economía en Ambito Financiero. - 13/06/2017

Además de ser una tendencia internacional, en la plaza local se ve motorizado por el riesgo legal que implica para un empresario pyme la contratación de personal. Hay brazos robóticos de u$s30.000 que efectúan soldaduras o colocan lámparas en cajas, tareas que hasta ahora vienen haciendo personas.

Cuando Mauricio Macri lanzó ayer la embestida contra la industria del juicio laboral, lo hizo por lo que es tema constante en las pymes argentinas: el costo que deben afrontar por demandas de trabajadores y el ausentismo. A ello se debe sumar la alta carga impositiva de tener un empleado en blanco. Eso sólo basta para explicar el boom de importación de brazos robóticos. Para el Gobierno, la Justicia laboral está colonizada por el diputado Héctor Recalde, dado que participó en la designaciones de muchos jueces de primera y segunda instancia. "La Justicia penal está copada por zaffaronistas y la laboral por recaldistas", señaló ayer un alto funcionario a este diario. Apuntan a fallos en contra de empresas pero también en contra del Ministerio de Trabajo citando como ejemplo el conflicto con el gremio bancario de enero, cuando el acuerdo salarial no estuvo homologado por la cartera laboral pero igualmente se lo validó. Pero el capítulo más relevante para el Gobierno fue el de la reforma a la ley de ART ante el dato que hablaba por sí sólo: la siniestralidad (la cantidad de accidentes) se había reducido a la mitad y los juicios se habían duplicado. La fábrica (de juicios) operaba a pleno. La mayoría se radicaba en CABA, que tenía la actualización o ajuste de los valores en pesos de las demandas más rentable. La Justicia porteña rendía más que las Lebac. Desde el Gobierno se efectuaron presentaciones contra jueces "recaldistas" ante el Consejo de la Magistratura sin resultado positivo. Se estima que existen, en danza, entre 3.000 y 5.000 millones de dólares en juicios por accidentes laborales. Los abogados especializados en este rentable sector acumulan honorarios por u$s500 millones (por ello Jorge Rizzo, titular del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal presentó en su momento un amparo contra el DNU por el cual se modificó la ley de Riesgos del Trabajo; la reforma cortaba el negocio).

Así, una pyme no tiene duda ante la posibilidad de robotizar su planta. Las grandes empresas nunca dudaron. El sistema actual atenta contra la contratación de personal. Y ahora se da en una carrera tecnológica en las empresas en las que puede llegar a haber 30 personas en la administración y sólo 7 en una fábrica por la robotización. Muchas de las grandes compañías que se habían radicado en China por el bajo costo de la mano de obra, vuelven a Europa de la mano de la robotización. Hay una ironía sobre lo que va a ser la futura empresa industrial: "Tendrá una máquina, una persona y un perro; la máquina para producir, el hombre para darle de comer al perro y el perro para que el hombre no rompa la máquina". "En Europa ya hay casos de sabotajes contra máquinas", señaló Cascales. En este panorama, lo peor que puede hacer un Gobierno en la Argentina es intentar ponerle un impuesto al robot. A alguien se le va a ocurrir. Lo más lógico es dejar de desalentar la contratación de personas. Hay un dato positivo: las aplicaciones de los brazos robóticos -los programas- se realizan en el país e incluso la Argentina es exportador de soluciones robóticas.