AVANZAN POLÍTICAS PARA CRECER EN PRODUCCIÓN DE CARNE.

El principal marco institucional es la prohibición al Estado de intervenir en el negocio empresario. Definitivamente no alcanza con poner en funcionamiento la ex ONCCA, hay que establecer un único estándar sanitario, un sistema de comercialización por cortes y una trazabilidad para la carne.

Autor: Arturo Navarro para Noticias Argentina - 20/11/2016

Buenos Aires, 19 noviembre (Especial para NA, por Arturo
Navarro*) --

Más allá del debate que ha producido el triunfo de
Donald Trump y cuáles serían en definitiva sus políticas, no
debemos dejar de destacar que internamente se van definiendo
medidas que van a dar más previsibilidad a las políticas de
carnes, para poder incentivar las inversiones y abastecer el
aumento de la demanda de todos los mercados del mundo.

En la reciente reunión en Punta del Este, Uruguay, de la
Oficina Permanente Internacional de la Carne (OPIC), una de las
principales conclusiones que dejó fue que aumentaría en 2017 el
consumo mundial de carnes vacuna, motivo por el cual la Argentina
se tiene que preparar para ubicarse nuevamente como uno de los
principales países en la exportación en cantidad y calidad.

Haber restablecido el funcionamiento de la ex ONCCA, con la
puesta en función de la Subsecretaría de Control Comercial
Agropecuario, es un decisión fundamental para poder limitar la
competencia desleal y de esa formar incentivar las inversiones que
necesita el sector pecuario para su desarrollo y crecimiento
sostenidos en los próximos años.

Dicha Subsecretaria tiene las funciones de asistir en lo
relativo a la aplicación de la política comercial interna de
productos agropecuarios y controlar la aplicación de marcos
regulatorios y cumplimiento de las prestaciones de los servicios
públicos del sector agropecuario que son brindados por el sector
privado.

La suba de la carne internamente y la caída de consumo no hay
que tomarlos como datos negativos. Todo lo contrario es natural
que esto ocurra porque estamos en un momento de retención de
hembras para madre -la fábrica de hacer terneros-, aumentar el
porcentaje de destetes y darle más kilos a la media red, como una
forma de poder producir más carnes y mejorar la productividad del
actual rodeo.

Por eso, me parece muy importante la medida del gobierno de
permitir el ingreso de carne de Uruguay para ayudar a cubrir la
demanda, si los precios de la misma lo permiten.

En la misma línea, podemos analizar todo lo que se pueda hacer
para el abastecimiento de carne de cerdo a valores competitivos
con los cortes vacunos para consumo interno.

La decisión de restablecer los reembolsos para las carnes
procesadas de 4 al 6 % es alineada de lo que debe tener una
política de exportación de carnes.

En tanto, la estrategia es poder ser exportadores confiables de
los cortes vacunos de mayor valor que demanda el mundo, como quedó
demostrado en la reunión de la SIAL en París y en la Feria ANUFOOD
en China en el stand del IPCVA cuando se degustaban nuestros
productos.
Se impone generar un nuevo marco institucional, que dé
previsibilidad a quiénes tienen que invertir a largo plazo, para
aumentar la producción y la exportación a todos los mercados del
mundo y de esa forma poder atender mejor el consumo interno con
proteínas animales

El principal marco institucional es la prohibición al Estado de
intervenir en el negocio empresario. Definitivamente no alcanza
con poner en funcionamiento la ex ONCCA, hay que establecer un
único estándar sanitario, un sistema de comercialización por
cortes y una trazabilidad para la carne.

La llave principal para esa política de carnes es terminar con
la competencia desleal que maneja 10.000 millones de pesos,
bancarizando todas las operaciones como una de las medidas
fundamentales para ayudar al control del Estado, mejorar la
competitividad de la cadena pecuaria e incentivar las inversiones
para ésta.

Una política de carnes moderna necesita estar incluida en un
plan nacional de desarrollo y crecimiento con una visión
estratégica para todas las regiones y ciudadanos del país.
Debería ser obligación del Estado atender a los pequeños
productores y agricultura familiar por la acción geopolítica que
cumple, pero sin castigar a los emprendedores para poder
desarrollar una gestión eficiente de producción, atendiendo al
mismo tiempo las necesidades alimentarias de los habitantes, que
están debajo de la línea de pobreza con un subsidio directo.

Señores dirigentes, ustedes tienen la responsabilidad junto al
gobierno, de promover en el poder legislativo el marco
institucional que le dé previsibilidad al inversor para consolidar
una política de carne vacuna basada en la exportación.

Hay que trabajar para que la Argentina se consolide en forma
permanente como abastecedor previsible en todos los mercados de
altos precios de la carne.

Finalmente, para concretar estos cambios, se va a necesitar una
campaña publicitaria-pública-privada en conjunto entre el gobierno
y las entidades de productores, que se anticipe al faltante de
carne en el mercado, para ayudar a cambiar los hábito de consumo
en la sociedad.

No debemos seguir siendo exportadores de saldos que no
consumimos. Un consumo de 40 kg de carne vacuna es suficiente para
una dieta complementada con 45 Kg de pollo, 15 kg de cerdo y
ovinos, que nos permitirían seguir con los estándares más altos
de consumo de proteína animal por habitante al año del mundo.

AN/MAF/AMR
(*) Consultor. Ex presidente de CRA y CARBAP
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NA 2016-11-19 16:10:16


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